“EL PAIS” entrevista a Vasco Hernández.

Hace 20 años que Vasco Hernández tuvo su primera guitarra. Antes de esa alegría tocaba una en casa de su vecina, en el madrileño barrio de los Olivos, “un lugar donde la vida no era fácil”, señala. En esa zona al norte de la capital se levanta hoy el moderno barrio de Sanchinarro, en cuyo auditorio tocó el tema del vídeo que acompaña a este texto. Una vuelta al pasado para celebrar su primer disco, Luz de otra manera(ARC World), lanzado en mayo y del que también ha sido su productor.

Nacido en Andorra en 1980, de madre portuguesa y criado en Madrid, Vasco (así se llama, no es un mote) es un guitarrista de flamenco formado “con muchas horas de soledad, eso y soñar”, dice antes de aclarar que primero probó con el piano: “Mi padre trabajaba en la sala de espectáculos Florida Park. Allí había un pianista; cuando yo tenía 6 años empecé a ir y me ponía a tocar su piano, que me parecía algo maravilloso. El pianista se ofreció a darme clases gratis pero con el tiempo, el pequeño piano de mi casa se rompió y me pasé a la guitarra”.

Vasco Hernández destaca que “la gratificación por el esfuerzo de años de trabajo, de la dureza del camino” le ha llegado con la publicación del álbum, que se prevé presente en noviembre en Madrid. “Estoy encantado de que mi música pueda llegar a otros países, que alguien al otro lado del mundo la escuche y se emocione”, una música que califica de “sencilla y natural”. Ya ha llevado sus temas a otros países en conciertos. “He tocado en ciudades de Portugal, Grecia, Suiza… y tengo una invitación para ir a Australia, al festival Multiculturas, en Canberra”. En España ha actuado en Madrid, Córdoba, Sevilla, Murcia… Conciertos en los que le acompaña su grupo: Vanesa Lledó, al cante y las palmas; el percusionista Joao Balao, la bailaora Violeta Barrio y el cajón de Carlos Mil-Homens.

“Los directos es el fin de este trabajo, lo que más nos alimenta”

Con la presentación del disco volverá a los directos, que “es el fin de este trabajo, lo que más nos alimenta”. “Es muy bonito llegar a un sitio y ver que conectas con la gente, sentir su calor y su aplauso”.

Sin embargo, no todo el público es igual. “Hay lugares donde quizás porque hay más afición, hay más jaleos y pueden llegar a interrumpir, a hacer algo que no es de agrado. Me gusta que el público sea respetuoso”. Este guitarrista coqueto, preocupado de que su larga melena o la camisa blanca queden bien ante la cámara, prefiere en su repertorio “los palos que más animan, las bulerías y los tangos” y también las seguiriyas, “la reina del flamenco”.

Quizás porque se define como alguien “independiente” dentro del “duro mundo del flamenco, donde hay mucha crítica y por eso es tan bonito”, no le gusta idolatrar “ni poner en pedestales” a las grandes figuras. “Te puedes acabar obsesionando y querer sonar como ellos”. Lo que no quita para que reconozca que “se debe mucho” a Tomatito, Paco de Lucía, Gerardo Núñez o Vicente Amigo.

A pesar del ritmo que implica la promoción del disco, con conciertos dentro y fuera de España, incluida la posibilidad de Argentina, Vasco prefiere ir poco a poco: “El camino hay que hacerlo despacio, este tipo de música, más culta, lo pide porque para progresar hay que hacer una buena base”

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/08/29/actualidad/1377784033_819400.html

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